5 aspectos a tener en cuenta antes de solicitar un crédito rápido

En muchas ocasiones nos vemos temporalmente asfixiados por un gasto imprevisto que tiene fácil solución. Solución que no queremos contemplar por temor a que acabe convirtiéndose en un mayor problema. Es el caso de los microcréditos rápidos por ejemplo.

Esta visión más apocalíptica que el problema en sí se debe a que no solemos tener en cuenta aspectos clave que planifiquen y desenvuelvan con corrección estos imprevistos sin que vayan a más. Los créditos rápidos están diseñados para desahogarnos y ayudarnos, en ningún caso se deben convertir en otro quebradero de cabeza más. Y para ello conviene tener en cuenta los siguientes aspectos que os detallamos.

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La definición e información es clave

Parte de esa visión negativa de los créditos rápidos es que algunos ven a sus consumidores como impulsivos que no tienen control sobre sus gastos y que se dejan embaucar por la llamada del “dinero fácil”.

Estos tipos de créditos son soluciones al momento sobre un percance económico que nos convenga resolver

Los créditos rápidos no es dinero que se ponga al alcance de cualquiera para que lo gaste sin control, sino soluciones al momento sobre un percance económico que nos convenga resolver. De ahí a que su disponibilidad no se vea tan condicionada, pero no se ha de confundir rapidez de disponibilidad con impulsividad: la información previa sobre los créditos rápidos es fundamental para su utilidad.

Los créditos rápidos son para soluciones del día a día

Ni para comprar un coche nuevo, ni para la entrada de un piso: los créditos rápidos tienen como finalidad sacarte del apuro inmediato que te supone un imprevisto como la rotura de una caldera, una factura pendiente o, por qué no, dar salida a un capricho que de entrada no puedes permitirte pero que sí que puedes pagar en un corto plazo. Para gastos de mayor envergadura existen productos financieros más adecuados para la situación.

Pide sólo lo que necesitas… pero redondea al alza

Debido a su naturaleza de solución instantánea, conviene calcular el dinero necesario acorde a lo que realmente necesitamos, sin quedarnos cortos ni pedir más de la cuenta. Pero conviene tener en consideración que si la situación se alarga en unos días, puede ser que a corto plazo necesitemos acudir de nuevo a estos préstamos. Es por ello que, si el hecho de estar a fin de mes nos ha impedido hoy no completar la cesta de la compra, puede que en unos días repitamos escenario.

Valora si el crédito es una solución permanente o temporal

Estos productos financieros no son adecuados para renovarlos mes sí, mes también, para ello, y volviendo al segundo punto, existen otro tipo de ofertas. Es por ello por lo que conviene valorar si la situación se va a alargar en el tiempo o si realmente con la concesión de este efectivo se va a solventar nuestro imprevisto de una vez.

Realiza un balance económico previo

Para poder llevar a cabo el planteamiento del cuarto punto adecuadamente, conviene hacer un pequeño estudio financiero de nuestra situación: esta situación financiera que me permite resolver el crédito rápido ¿Se repite cada cierto periodo de tiempo? ¿Puedo saldar el crédito en el siguiente ingreso que reciba de la cuenta? La planificación es clave para que funcione la finalidad del préstamo.

En definitiva, información y planificación son dos puntos vitales para que hagamos valer la beneficiosa función de los créditos rápidos y no nos asuste en absoluto su consecución.

 

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